Eran las 13:00, Rubí había vuelto de su clase, y había terminado el trabajo que le habían enviado, estaba libre, así que optó por ir a la computadora y fijarse si tenia e-mails nuevos. Por lo general, cada vez que se fijaba, era siempre el mismo resultado: “Usted no tiene correo electrónico”. No era este el caso, tenía un e-mail. Al ver el emisor, se asustó. Era del campus de la Universidad, ¿Habría hecho algo malo?, ¿Se habrían enterado de que el profesor de lengua le daba clases particulares?, ¿La echarían de la Universidad?
No lo sabría hasta abrir el e-mail. Lo abrió.
Leyó cada palabra con mucha concentración, al terminar de leerlo, se dio cuenta que no era nada lo que pensaba:
“Querida Rubí Montereal:
Le escribimos este e-mail con intenciones de hacerle una propuesta. Tenemos aquí, una joven llamada Mariana Montés, que es alumna de la Universidad, y fue transferida hace poco, y no tiene lugar donde vivir. En la residencia donde esta actualmente, no tiene buena convivencia, así que queríamos ofrecerle, si podría ofrecerle una habitación a Mariana. Si usted acepta, le pagaremos 2.000 simelones en efectivo.
Le pedimos encarecidamente que lo piense atentamente.
Que tenga una buena jornada escolar.
Atentamente: Vicerrectoría de la Universidad de Villa Darigan.”
Lo pensó un poco, y decidió que aceptaría. Era el plan perfecto: Tendría dinero para pagarle a su profesor que le da clases gratis, y se haría una nueva amiga. Contesto ese e-mail, después recibió una respuesta que decía que al día siguiente iría su nueva compañera.
A la mañana siguiente, llego Mariana. Una universitaria, notablemente rebelde, con cabello marrón y un lugar debajo del ojo. Rubí se acerco a ella y se presento.
Pasaron los días, y la convivencia entre Rubí y Mariana iba cada vez mejor, fue así que, se hicieron mejores amigas. Rubí y Mariana tienen personalidad muy diferente, pero así todo, se llevan muy bien.
martes, 14 de abril de 2009
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